miércoles, agosto 31, 2005

Amuletos



No tengo ganas de escribir, ¿paradójico no? La Natalia me decía hace un tiempo que esto era musho, que no tanta gente tenía cosas para decir. Puede ser, tal vez sí. Esta vez me parece divertido comentar lo que me pasó el lunes mientras me ponían anestesia.
Mis nervios eran demasiados, nunca me han gustado las agujas, y menos si no sé qué me hacen. Cuando chica, en el coelgio, decidí que en las disertaciones me fijaría en un punto para no ponerme nerviosa. Esta vez intenté hacer lo mismo, sin grandes resultados, así que empecé a rezar el Ave María. No rezo hace mucho, mucho tiempo, desde que me di cuenta que estaba haciendo unos esfuerzos infinitos por tener fe. Pero, a pesar de eso, recé. A veces no sabía si iba en el orden correcto, pero no importa, lo hacía igual, cual Verónica Roberts en la Granja Vip. Podría haber cantado mi canción favorita, haber recitado cualquier cosa, pero se me ocurrió rezar, aún no sé por qué.
La María Paz me contó al día siguiente que había salido con un amuleto mapuche de su casa porque encontraba que su mala suerte ya era mucha. Yo, a mis pruebas iba con una medalla de la Virgen de los Milagros (creo que así se llama) metida en el bolsillo del pantalón. ¿Será que al final uno quiere creer aunque sea en una piedra? Parece que la autosuficiencia nunca es tan suficiente y que es cierto eso de que que las sociedades sin dios se mueren. Creo que es bueno creer, partiendo en uno mismo.

lunes, agosto 15, 2005

La Vida es Ahora



La Concierto -soy un poco fan de la radio- comenzó una nueva campaña publicitaria. A decir verdad, es la primera vez que le veo tan públicamente, valga la redundancia. Hasta el momento sólo había visto la publicidad en revistas -de lectores ABC1-C2, pseudo adulto jóvenes- pero nunca en las paletas de los paraderos, y menos en carteles gigantes. Hasta el momento me había gustado harto, tenía una apuesta clara, que trataba sobre la libertad y todos los ítemes que se relacionan con el tema. Me había llamado la atención lo parecida de una de las gráficas con una de las portadas de "The Economist" que vi hace como un año, y me gustó el concepto. Pero, se me había olvidado que la Concierto tiene un programa llamado "Club Radical", y claro, no podía ser menos. Camino a la Ciudad Empresarial el jueves pasado, se me hizo patente, más que nunca, lo que significa la "línea editorial" de un medio. Me suspendí por medio segundo mientras leía: "Si te quedara un mes de vida, ¿te echarías a morir, o te pondrías a vivir?" Fue potente. Cien por ciento. Sobre todo porque tengo espíritu fatalista y me he planteado la opción más de una vez, y en distintas formas en el último tiempo. Qué jodido. ¿Por qué una radio, en la que se supone que uno busca entretención, buena música y qué sé yo, se esfuerza en hacer pensar a la gente? Tal vez, porque se dieron cuenta, al igual que algunos, que aquí eso no importa. La vida gira tan tan rápido que nadie se detiene a pensar lo importante. El otro día alguien me dijo que Chile había crecido "tipo Miami", y es cierto. Ya lo había pensado, pero el adjetivo estaba bueno. Qué lata la crítica a la sociedad de mercado y bla bla bla. Mi punto es otro, ¿te echas a morir o te pones a vivir?
Ese jueves iba camino a ver Disney on Ice y disfruté como si hubiese tenido ocho años. Aplaudí, me paré, y emocioné con La Cenicienta, La Sirenita y La Bella y la Bestia. Me di cuenta lo apático que es el público santiaguino. Aplaudimos cuando hay que hacerlo y si a alguien se le ocurre cuando no, nadie sigue al pobre ser humano. Claro que los niños gritaban con fuerza cada respuesta que demandaba Pepe Grillo o cualquiera de los otros integrantes del club Disney. Estuve al borde del llanto un par de veces, porque soy llorona, y no porque fuera para tanto. Tampoco es que le haya descubierto un nuevo sentido a la vida, ni nada por el estilo, pero claramente, como dice VISA, "la vida es ahora".